martes, 27 de julio de 2010

La manzana de Adán

“Esta noche era la indicada”, pensé mientras me preparaba. Me senté frente al espejo maquillando mi ojo derecho, estaba hinchado y un poco morado. El día anterior había peleado con alguien y recibí un puñetazo en la cara. Era un desconocido, un aparecido, un cliente que se sintió estafado. Aún recordaba sus palabras: “mentirosa, me engañaste”. Pero yo no engañe a nadie; se quien soy y lo que hago. Mi nombre es Esteban y tengo rabia. Se me escapan lágrimas cuando recuerdo eso y terminan por estropearme el rimel. Sé maquillarme muy bien, no quedarán rastros del moretón y rápidamente limpiaré y arreglaré el desastre de mi pequeño llanto. Luego, me empolvo la cara, delineo mis labios y pongo en mi cabello la media para apretarlo y dar más espacio a la peluca frondosa y de cabellos cortos que Estrella usa. Me levanto y comienzo a desvestirme, me saco la camisa y los pantalones. Uso ropa interior femenina y en la esquina de mi pieza está el ropero con la ropa para el trabajo. Acá dentro hay distintos atuendos que me probaré con mucha delicadeza. Quiero verme bella, Estrella siempre se ve bella.

Soy un travesti. Me paseo, en las noches, por las calles de Santiago deambulando y esperando que alguien necesite de mis servicios. Estrella es el nombre de mi segunda vida y al parecer no lo hago nada de mal. Soy una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. La vida es difícil cuando te sientes así, algunas personas no comprenden o no entienden que esto pueda suceder y se cierran ante la posibilidad de que exista una persona como yo y que, además, tenga este tipo de trabajo. Soy delicada y tengo claro lo que quiero, trabajo en esto para poder juntar el dinero para la operación y lograr salir de este encierro. ¿Entiendes lo que es estar encerrado? Estoy atrapado y encontré mi salida. A veces, por las noches lloro y me lamento de todo lo que sucede. Mi familia ya no me habla, sienten vergüenza. Tengo un hermano que es abogado, a él le costó mucho comprenderme pero me quiere, ese es el amor fraternal. Mi madre murió cuando yo era muy pequeño. No tuve una imagen femenina en mi vida, así que esto nació solo de mí. Mi padre es un idiota, un borracho agresivo que nos golpeaba a mi hermano y a mí por cualquier frustración que tenga. Claudio, mi hermano, es un genio y fue capaz de sobreponerse a todos los problemas de la familia.

Quizás yo estoy algo trastornado, pero me siento bien conmigo mismo. Quiero sentirme bien y liberado. Tengo vicios como el tabaco, no puedo dejarlo. A veces la vida acá afuera es difícil, la gente es fría y son muy perversos. Algunos se han querido aprovechar de mí y otros se sienten engañados al darse cuenta de que aun tengo cuerpo de hombre. Ellos reaccionan mal y pasa esto que tengo marcado en la cara. Pero ya sé cómo reaccionar y tengo buenas habilidades para maquillarme, el dolor no me importa. Tengo un sufrimiento mucho más fuerte adentro, la sensación de no pertenecer. De estar fuera de lugar y perdido. Se que algún día encontraré lo que he perdido, lo que nunca me fue entregado. Esta equivocación divina, porque soy una persona muy creyente y tengo claro que Dios está conmigo y quiere que todo cambie, que sea distinto y pueda ser feliz. Esta es una vida difícil, pero es mi vida y quiero mantenerme firme por mis sueños. Porque a pesar de que me consideren un fenómeno sigo siendo humano, sigo siendo una persona.

1 comentario:

M. dijo...

buenisimo. nada más, caí en las profundidades de esta historia desde el primer parrafo.

gracias.