viernes, 28 de mayo de 2010

engeopia

Claramente era una sensación inusual a esa hora de la noche, pero Manuel necesitaba fumarse un cigarro. Más allá del insomnio había algo que no entendía, él creía que todo sería nada si no salía a buscar lo que necesitaba. Se levanto del escritorio, se calzo las zapatillas en sus pies descalzos y sin calcetines (con el tiempo aprendió a amar estar descalzo) y se puso la chaqueta.
Afuera hacia frío en el cielo, la tierra estaba húmeda.


No podía dejar de mirar como se quemaba el lugar, en mis ojos resplandecían las llamas crispantes. Tenia la bolsa con bencina de respuesta en la mano derecha, la aspiraba de vez en cuando. Me relaja, me destensa,

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