sábado, 30 de mayo de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
En teoría debería tener algunas cosas guardadas en alguna habitación, mental digo. Pienso en los recuerdos como instancias a las que puedes visitar, recordar algo es volver a estar ahí.
El sonido de una turbina llena el lugar, se va haciendo mas fuerte hasta que sentimos la presencia del avión pasando por encima. Es cosa de segundos, una sensación de vibración. A veces cubre la luz del sol y se oscurece por un segundo, quizás menos. La casa estaba bajo una ruta de aviones, ademas vivía muy cerca de la estación de tren. Se escuchaba el sonido de su bocina cuando llegaba.
Hay humedad-
Como si la tormenta estuviera encima, muy pronta a caer.
Al final es un ejercicio, todo el proceso digo. Armar desde la nada algo que sea capaz de generar algo distinto. Entiendo mi mal genio como una idea de control, es decir poder ver algo y avanzar sobre ese supuesto.
Historias, viajes o pensamientos, un espacio para la palabra. Eso escuche y pensé en dialogo, ¿sera que siento que puedo salvarme de todo, solo, hablando? No creo, no hablo para salvarme. ¿Por que hablamos? ¿que expresamos? Como si el lenguaje fuera un virus propagada por la palabra, te digo algo te contagia y me das una respuesta. Hay palabras mas contagiosas que otras, si alguien te dice buen día y no respondes estas atrapado. Saludar es estar supeditando al otro a lo que quieres que te responda. Toses un como va y si el otro no responde, no lo enfermaste no es parte de ti. No existe para el, ignora.
Imagino que dentro de todo hay realmente un espacio oblicuo, es decir un lugar donde no se encuentran cosas, si no que se pierden. Ahí vive un monstruo. El nuestro. Si pensara en mi deseo como una linea fina que se proyecta desde mi pecho, una flecha que se proyecta. Es como vivir en una indecisión constante.
El viento mueve la puerta de la pieza, haciendo un pequeño crujido típico de la madera. El movimiento es leve, pero el viento atraviesa y revive todo el espacio. Como si fuera, pero que entra y se va.
viernes, 24 de enero de 2020
Una conversación lleva a la otra, por instantes pareciera que la tierra se detiene y deja el tiempo pasar. Un vislumbramiento me dice que algo sucede,
No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.
-Fernando Pessoa, Poema XXIX.
Saco de la mochila un paquete entubado, rompió el abre fácil con un dedo y retiro una bolsa de basura oscura y brillante. La agito al viento y la abombo, luego con un rama relativamente grande comenzó a recoger los trozos de papel que habían quedado regados por todos lados. Camino varias cuadras moviendo su carro, que cada vez tenia mas bolsas negras completas y cerradas. Doblo una esquina, dejo el carro estacionado y se sentó sobre la acera. Abrió la mochila y saco un paquete cuidadosamente envuelto en servilletas. Adentro había un pan con mantequilla por un lado, era poca pero esparcida cuidadosamente para que cubriera todos los bordes del cuarto de marraqueta, en el otro pan había una rodaja de tomate. El poto del que había robado hace unos días, la comida iba escaseando. Los vuelve a cerrar, se come la mitad y limpia las migas con el dedo mientras las deja en su boca. Se levanta y se acerca a la reja de una casa, llama con una piedra, con la otra mano agita una botella de coca cola vaciá y pidió si se la podían llenar de agua.
Salio una señora algo asustada, gritando que que quería, que hay un timbre y no es necesario tocar con una piedra.
Hace el mismo ademan con la botella y grita. Agua, la señora lo queda mirando un rato. Entra a la casa y sale con una botella más grande y se la da. La toma y la bebe ahí mismo, la mitad de la botella y la devuelve. La señora se niega y se retira, el guarda la botella grande en su mochila y la pequeña la deja en las bolsas de basura. Sigue su camino por el entramado de calles recogiendo basura, luego llega a la recicladora, le da unos pocos pesos por las bolsas con aluminio, otras de cartón y otras de plástico. El orgánico lo separan y se va con el resto de basura para hacer compost. Se despide y avanza por la calles.
Lleva el carro por el parque, pasando por el pasto con gran esfuerzo. Llega hasta un espacio creado entre una estatua y varios arboles, saca de entre las malezas un colchón. Lo golpea con las palmas y le saca un poco el polvo, arma con unas telas unas paredes y se sienta sobre el colchón. El carro sirve como puerta, se acerca dos perros y se sientan a su lado, el los palmetea con cariño y saca trozos de una empanada de la chaqueta y se los da, se echan a dormir.
El ladrido de uno de los perros lo despierta sobresaltado, el otro comienza a gruñir. Se escucha un grupo hablando fuerte, gritando, deben estar de joda piensa. Pero escucha que los pasos se acercan, se pone alerta. Los perros se levantan. Alguien grita, “he viejo dile a los perros que no hacemos nada” y los toca y se tranquilizan. El grupo se acerca, son tres chicos. “viejo te querés ganar un poco de plata” le dice uno cagado de la risa, el otro esta atrás igual sonriendo. El tercero solo quiere irse, “dejemos en paz al tipo boludo, es re tarde” El otro lo manda a callar y le grita, “no seguís caliente por lo de hoy día? Vamos esto te va a dejar mas tranquilo, me lo enseño mi viejo y a este el suyo. Siempre ha sido así, he viejo, querés o no querés? El hombre se levanta y los mira desafiantes, “salí acá y te explicamos” el viejo mueve las cortinas y cuando sale le llega un puñetazo en la cara que lo desestabiliza pero no lo bota. Se yergue y los mira desafiantes, “eso viejo, te pegamos y por cada patada que recibas te pasamo plata. El viejo avanza y le llega una patada en el estomago que lo hace arrodillarse, los pibes le tiran dos billetes. El los agarra y los guarda aun arrodillado… “viste boludo, si quiere… dale, vamos” el segundo amigo no espera que se levante y le da un rodillazo en la nariz. El viejo trastabilla, y cae de espaldas, el billete aterriza sobre su pecho, los perros comienzan a ladrar y el los echa. Se levanta y se abalanza sobre uno, pero el tercero lo agarra por detrás. “te quería pegar… así no era el trato” Los otros dos se enojan y los muelen a palos”
El viejo esta tirado en el suelo, todo sangrando. Mirando al cielo, los perros lamen su piernas y brazos. Se escucha una voz muy serena que se acerca. Les tira algo a los perros y ellos se alejan a comerlo. Se agacha al lado del viejo y le da a beber agua. El viejo lo mira desafiante, es un tipo común. Le pasa un trapo con agua por las heridas de la cara y le dice que se levante porque tiene la nariz rota y se puede ahogar. El viejo se sienta sobre el pasto y el tipo se arrodilla otra vez a su lado. Le dice, si quieres te das un baño en mi casa y comes un poco, te parece? Vi lo que hicieron esos pendejos y no podía quedar así, llame a la policía pero ellos se fueron antes de que ella llegara y te dejaron tirado. Decidí bajar y ayudarte. El viejo lo miro mucho rato y apunto sus cosas, el las miro y se voltea “no te preocupes por esas cosas anda, vamos parate y te ayudo a ir” Levanta al viejo de un brazo y se lo pone detrás de la espalda, lo lleve entre a rastras y cargando. Suben al departamento y lo lleva al baño, lo sienta en la taza, le pasa una toalla y cierra la puerta. El viejo mira la toalla, es blanca y apenas la toca la mancha de barro y sangre. La deja en el lavamanos, se levanta y mira su reflejo en el espejo, comienza a desvestirse y se baña. El agua cae por su cara y la limpia, el vapor de agua se mezcla con un increíble aroma que lo hace babear. Sale de la ducha, se seca y se vuelve a vestir. Sale del baño y el tipo le dice que bote esa ropa, que en la cama le dejo otra para que se cambie y que se apure porque la comida se enfriá. El viejo vuelve a desvestirse y se cambia de ropa, entra a la cocina bañada del maravilloso olor y en la mesa solo hay un puesto. Al otro extremo esta sentado el hombre, se sienta y vuelve a mirar fijamente al hombre. Este lo mira y asienta para que come, al mismo tiempo dice vamos que se enfriá y hay varios platos mas. El viejo come a toda prisa y el señor le trae mas comida. Le sirve vino en una copa.
El viejo come y bebe todo lo que le ofrecen hasta no poder mas, se cae de sueño. El señor lo ayuda y lo lleva a una pieza, le dice que esta es su cama por todo el tiempo que quiera dormir que ya mas tarde el hablaría con el. El viejo se recuesta y queda dormido.
Suena la puerta abrirse es el señor con un café y unas tostadas que deja en la mesa, toca al viejo para que despierte y este se asusta y se levanta rápido en alerta. “Tranquilo, tranquilo. Esta todo bien, come esto. Te espero en el living” El viejo termina todo, bastante rápido. Camina por la casa buscando el living y ve al señor sentado en un sillón que lo llama, “eh, es acá siéntate al frente mio por favor” Sobre la mesa hay un revolver, el viejo se asusta. “Tranquilo, no pasa nada. Es para mi” El viejo abre los ojos y mira a la salida. “Quiero que me mates, esa es la verdad. Soy un cobarde y te he ayudado estos días porque vi la oportunidad para aprovecharme de eso” No te preocupes, no necesitas saber nada mas, solo toma la pistola apuntala a mi cabeza y dispara, luego te puedes ir tranquilo de esta casa.
Quizás parecía nocivo pensar demasiado, pero a estas alturas era lo único que les iba quedando. Recostados sobre el borde de la cama miraban por la ventana como las luces de la ciudad se iban prendiendo. Se levanto y camino un poco por la pieza, el calzoncillo le quedaba con vuelos y algo suelto. Buscaba un calcetín, durante todo el proceso del acabar la luz del dia y comenzar la luz ficticia busco ese calcetín.
El claroscuro de la mañana desaparecía y no podía creer lo que había frente a mi, su cuerpo ensangrentado yacía mirando el suelo. El cielo amanecía y yo entendía que mi padre acababa de morir.
Desperté en el tren camino al trabajo, no entendía muy bien que estaba pasando. Solo que estaba sudando frio y el clima no ayudaba, una señora me miraba fijamente. Intente varias veces mirarla directamente para que desistiera de mirarme tanto pero su ojos eran mucho mas potentes que los míos o quizás con mucha mas convicción. No tenia idea de que hacia ahí, agarre mi celular y vi que estaba sonando música y que tenia auriculares. Recién me daba cuenta que estaba escuchando música, ¿Estaba soñando? Guarde el celular y mire por la ventana. Conocía el lugar, es el camino que hago todos los días a capital. ¿Pero que fecha era? Volví a buscar el celular, lo había sacado para ver eso y lo había olvidado. Miércoles 3 de junio. Lo guardo otra vez, me dieron muchas ganas de ir al baño. Miro el panel donde salen las estaciones que faltan. Quedan demasiadas, no conozco las otras estaciones. Es decir, nunca me he bajado. Necesito ir al baño. Me apretó, cada musculo de mi cuerpo se contrae. Cruzo una pierna sobre la otra. Pasa un rato y cruzo la otra. Meto las manos en el bolsillo de mi pantalón y con la mano derecha agarro mi pene. Lo estrangulo. Me habían dicho que pensar en sexo baja las ganas de ir el baño, que tiene relación con que el camino es el mismo. El tubo deferente. Por ahí pasa pis y semen. No puedo pensar en nada, ¿mi ex novia? Por que me haría eso, algún video porno. Mirar a alguien en el tren e imaginar alguna cosa sexual. No puedo. Me levanto, comienzo a caminar por el pasillo. Vagón por vagón, el estomago se me apretá. Siento que algo adentro mio va a estallar. El tren se detiene y se abre la puerta, no tengo muy claro que lugar es. No sube nadie, yo bajo. Camino por el anden, no veo los baños. No veo a nadie. Una familia espera desde el otro lado. Veo un basurero, hay una botella. La destapo y orino todo lo que puedo adentro. La botella es de 500cc pero estoy haciendo mas que eso. Con una mano la sostengo y siento como se empieza a entibiar. El liquido esta llegando hasta el borde, no voy a alcanzar. Se detiene, deja de salir orina. Doy el ultimo apretón y sale un pequeño chorrito. Cierro la botella y la dejo en el basurero. Camino hasta una silla y me siento.
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