lunes, 27 de agosto de 2012

parte 1 de algo estupido

Una vez mencione que jamas pagaría por tener sexo (No cago plata). Pero en pos de que esta huea siga con la actitud punk rocker de escritor y músico comentare la vez que me pagaron una puta (Así si vale). Era un miercoles po', esa fiesta cuica organizada para celebrar a los extranjeros pero que sirve como excusa para tirarse a una gringa. Estaba borracho y avergonzado, con culpa por caer en el juego de un grupo de amigos. Hacerme pasar por brasileño, un brazuca que no habla portugués, no baila samba y es pésimo para la pelota. Me echaron del local porque me puse a pelear con el portero, que culpa tengo yo de ser tan de la tierra y que las cosas me molesten más rápido. Había un viento horrible, y estábamos varados en Cumming. Para entrar en calor compramos una cerveza en un negocio que casualmente estaba abierto y cobrando más caro y caminamos hacia santiago centro, a mi casa, la casa de Polo. Quien conozca el sector sabrá que durante todo ese recorrido esta llena de trabajadoras de la noche. La idea es ser fuerte, más que eso, la idea es tener dos dedos de frente para nunca hacer contacto visual con una o siquiera pensar en pagar para follarse a alguna. Los fuimos, pero la carne es débil y la cabeza ya no pensaba bien. A solo cuadras del destino nos para un viejo con tufo a vino, le respondemos con el tufo de chela. Nos ofrece minas buenas, la mejor calidad, puro filete y no se que más. Estamos en una encrucijada, nadie quiere gastar plata en una hueá así pero el viejo es insistente y nosotros estamos ebrios y calientes. Uno de los tres amigos decide hacer justicia y pagar los 15 mil pesos que nos cobraba por tres mujeres sedientas de almas jóvenes, los que quedamos no aceptamos y vamos a la casa. Pero en el camino el viejo borracho se cruza contra su archirival, el extranjero que conoce mejor que nadie el mundo de las prostitutas y nos ofrece las 3 por 10 mil...

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